| Resumen: |
Para superar las tres trampas del desarrollo que enfrenta América Latina y el Caribe, es clave consolidar sistemas de salud universales, integrales, sostenibles y resilientes. La universalidad implica garantizar el acceso y la cobertura universales en materia de servicios y medicamentos, de forma oportuna y sin restricciones financieras. La integralidad se refiere a ofrecer prestaciones que atiendan las diversas demandas y necesidades de la población, desde un enfoque integral de la salud y garantizando la continuidad del cuidado. La sostenibilidad supone lograr el equilibrio entre la cobertura, la calidad, la cantidad y la oportunidad de las prestaciones sanitarias, así como la sostenibilidad financiera para las generaciones actuales y futuras. Por último, la resiliencia es la capacidad de anticipar las nuevas necesidades, absorberlas, adaptarse y transformarse para responder a ellas, sin interrumpir los servicios durante las crisis. Se trata de cuatro dimensiones interdependientes que deben abordarse de manera articulada para contribuir al ejercicio del derecho a la salud, la erradicación de la pobreza y la reducción de la desigualdad, a fin de avanzar hacia un modelo de desarrollo social inclusivo en la región. |