Proyecto: Hospedaje estudiantil en familia

El Hospedaje Estudiantil en Familia es un programa que la Fundación Pueblo desarrolla en los Departamentos de La Paz y Potosí en conjunto con los gobiernos municipales. En Bolivia, como en muchos otros países de la región, en las zonas
rurales las escuelas con oferta hasta el octavo grado de primaria están alejadas de los lugares en donde viven los estudiantes. En muchos casos deben caminar más de dos horas para llegar a la escuela y es una de las razones que influyen en la deserción escolar, determinando niveles muy bajos en la inscripción y en la tasa de término de la educación primaria. Esta situación fue precisamente la que dio origen al programa.

Para ello se rescató una costumbre ancestral, la “utawawa”, en aymará, en la cual las familias que vivían en lugares apartados mandaban a sus hijos e hijas a los pueblos donde existía una escuela y éstos vivían con compadres o amigos que los
recibían en sus casas a cambio de trabajo doméstico o agrícola. Pero este modelo tenía el problema de promover y conllevar el trabajo infantil.

Fundación Pueblo definió que era necesario liberar a los niños y niñas del trabajo, transformando una relación feudal entre padrinos y ahijados en una modalidad que permite a mujeres en el área rural obtener un ingreso adicional por la atención que
brindan a los niños más excluidos del país.

El programa Hospedaje Estudiantil en Familia busca asegurar el acceso y permanencia escolar hasta la conclusión de la educación primaria completa de niños y niñas que viven lejos de los centros educativos, así como mejorar la calidad de la enseñanza.

En 1997 se comenzó a trabajar en Yanacachi, Sud Yungas, del Departamento de La Paz, y en 2004 el programa se amplió al Norte del Departamento de Potosí. Pronto se demostró que más estudiantes podían concluir la primaria. También se constató que el proceso de supervisión ejercido aseguraba que los niños eran bien atendidos, no tenían que trabajar y por tanto lograban excelentes resultados académicos (también gracias al apoyo extraescolar que recibían).

Mediante la firma de un convenio y un seguimiento perseverante se logró que los aportes de los gobiernos municipales se incrementaran paulatinamente hasta consignarse en su presupuesto a través del Plan Operativo Anual. Esto le da la
sustentabilidad al programa.

Actualmente funciona en los municipios de Yanacachi, Llallagua, Pocoata y Colquechaca, con 250 becados. Los aportes municipales cubren casi totalmente los costos directos y los padres de familia aportan el dinero para el almuerzo y una
contribución anual para el botiquín de salud. Este aporte es importante porque incentiva a los padres a que manden a sus hijas a la escuela.

En cada uno de los lugares donde funciona el programa hay una encargada responsable de seleccionar a los becados bajo el criterio de la distancia a la que viven de la escuela. Los padres de familia eligen con ella la familia anfitriona.

La encargada supervisa el cumplimiento de las condiciones establecidas: habitación independiente para los estudiantes que alberga, alimentación adecuada e higiene, y paga a las mujeres anfitrionas. Además organiza actividades lúdicas extraescolares con los becados. Los docentes de la escuela apoyan académicamente a los becados.

Para aportar a la mejora de la calidad educativa en las escuelas donde se implementa el programa, la Fundación Pueblo organiza capacitación continua para los docentes, lo que beneficia a los becados y a todos los estudiantes de dichas
escuelas.

Se destacan varios resultados: Mejora significativa del acceso, permanencia escolar y la tasa de término de octavo grado; las y los becados terminan el octavo grado sin alejarse de su contexto socio-cultural; se favorece el acceso de niña, lo que contribuye a cerrar la brecha de género; el apoyo a los docentes incentiva el mejoramiento de la calidad educativa; finalmente, se crearon fuentes de ingreso para mujeres indígenas en su propio entorno local. En este sentido, el proyecto
contribuye directamente al avance hacia el cumplimiento de las Metas de Desarrollo de Milenio 2 (educación primaria universal) y 3 (equidad de género en la enseñanza primaria y secundaria).